PONCE – ¿Está Puerto Rico preparado para una emergencia masiva? ¿Está el sistema de salud capacitado para atender tal eventualidad?
La capacidad del sistema de salud para atender una situación así parece estar en juego. El señalamiento más preocupante apunta a que el principal centro hospitalario del país, Centro Médico, no fue diseñado para resistir un terremoto de gran intensidad.
Así lo denunció el doctor Pablo Rodríguez Ortiz, director médico del Hospital de Trauma, quien destacó que el solo hecho de que el complejo hospitalario del Centro Médico de Puerto Rico, en Río Piedras, haya sido construido en la década de 1960 evidencia que sus estructuras carecen de diseños sismorresistentes. El primer código de construcción moderno de Puerto Rico data del 2011, siendo revisado en el 2018.
Y aunque hace años se aprobó la construcción de un nuevo Hospital de Trauma con criterios de resistencia sísmica e incluso se asignaron fondos para el proyecto, este no se ha materializado, lamentó el galeno.
El gobierno anunció el año pasado el diseño final del nuevo Hospital de Trauma.
Sin embargo, todavía no ha iniciado la obra, un edificio de diez pisos que, según se informó, debía tener el área del sótano y el primer nivel –incluyendo la Unidad Estabilizadora, las salas de operaciones y la Unidad de Cuidado Intensivo- completado para el 2028.
“No se ha colocado ni la primera piedra”, lamentó Rodríguez Ortiz.
Ante el reciente terremoto ocurrido en Venezuela, el cirujano explicó que todo país tiene una responsabilidad civil y médica para atender las emergencias masivas que ocurran. Una de ellas es de carácter civil y otra médica.
La parte civil, sostuvo, consiste de la activación de personal adiestrado en responder a emergencias, además de un fuerte componente de voluntarios.
“A nivel civil, la gente se va a movilizar. La que me preocupa es la parte médica”, dijo.
La iniciativa de crear un sistema de trauma a nivel isla, incluyendo el apoyo entre hospitales de varias regiones del país, no ha logrado concretarse a pesar de que hace años está en el tintero, lamentó.
Advirtió que, mientras tanto, ya comenzó a trabajar en otros aspectos necesarios, como un reglamento que regule este esfuerzo, así como la coordinación de organismos que ayuden en estos eventos, como la Guardia Nacional y personal de Bioseguridad, entre otros.
Según explicó, tras desastres masivos provocados por sismos u otros eventos la respuesta médica en los primeros dos a tres días es vital y depende, mayormente, de recursos locales en lo que se activa y puede llegar ayuda externa de otros países. En esa ventana inicial, sostuvo, es cuando más deben atenderse los casos de trauma severos y agudos que surjan.
Además, comentó, es importante que esa ayuda externa –como los 250 cirujanos de trauma que querían venir a Puerto Rico a ayudar después del huracán María- tengan un lugar donde trabajar e intervenir con los casos. Por eso y más, reiteró la importancia de levantar lo antes posible un nuevo Hospital de Trauma que sea sismorresistente.
“En esa ocasión (huracán María) les dije que no vinieran (los cirujanos de trauma) porque esas sobre 4,600 muertes que se registraron fueron más bien de enfermedades crónicas (no de traumas)”, dijo.
“Pero si pasa ahora mismo (un sismo) y se cae todo (el Hospital de Trauma), nos quedamos sin médicos, sin nada”, lamentó ante el riesgo de que la estructura colapse.
Del complejo hospitalario de Centro Médico, sostuvo, solo el Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico, que ubica en un terreno cercano, tendría la capacidad para resistir un terremoto mayor pues la construcción de su hospital fue reciente, por lo cual cumple con el más reciente código de construcción.
“Todo esto cobra una importancia grande porque aquí puede pasar lo mismo que en Venezuela”, deploró sobre el reciente terremoto.









































