La gobernadora Jenniffer González Colón reconoció que comenzó la siembra de nubes para lidiar con la sequía que afecta el país y desde el pasado fin de semana comenzaron los trabajos.
La siembra de nubes es un proceso artificial de modificación del clima que intenta cambiar la cantidad o el tipo de precipitación que cae de las nubes.
González Colón indicó que está técnica se realiza en días con bastantes nubes con la intención de provocar lluvias en determinadas áreas.
La AAA contrató -en agosto pasado- a la empresa SOAR Seeding Operatins & Atmospheric Research, en Texas, para asesoría y trabajos de modificación del clima en Puerto Rico a un costo de $400,000. «Esta compañía había logrado un por ciento de precitación», indicó.
Según trascendió, el avión de SOAR despegó ayer -lunes- del Aeropuerto de Isla Grande a las 5:53 pm. y aterrizó a las 6:53 pm. tras recorrer la cuenca del lago Carraízo y el embalse La Plata. Varios usuarios reportaron ver luces de bengala en el avión, algo que se utiliza en esa clase de vuelo. Se alega que la nave tuvo desperfectos mecánicos.
El contrato, copia del cual obtuvo Es Noticia, subraya que se trata de una «contratación directa» y que es una «orden de compras de emergencias».
La mandataria mencionó a La Plata, Cidra y Carraízo entre los cuerpos de agua que requieren mayor atención y señaló que todavía no tenía disponible un informe sobre las escorrentías producidas desde el inicio de las operaciones.
La iniciativa, que comenzó a evaluarse desde el pasado mes de agosto, comenzó a ejecutarse el sábado, 5 de septiembre, cuando se realizó la primera operación de siembra de nubes aprovechando las condiciones meteorológicas favorables para el proceso que se presentaron durante el fin de semana.
Para llevar a cabo estos trabajos, la AAA contrató a la compañía Seeding Operations & Atmospheric Research, mejor conocida como SOAR por sus siglas, para ofrecer servicios de asesoría y modificación del clima mediante un proceso expedito relacionado con la situación de emergencia. El contrato tiene un costo estimado de hasta 400,000 dólares y se extenderá hasta noviembre de este año.
“Estamos incorporando a nuestra estrategia una alternativa que cuenta con fundamento científico y que ha sido utilizada en distintas partes del mundo. Ante el escenario que enfrentamos, nuestra responsabilidad es evaluar y utilizar aquellas herramientas que sean responsables, viables y que puedan contribuir a proteger la disponibilidad de agua para nuestra gente”, sostuvo Luis Reinaldo González Delgado presidente ejecutivo de la AAA, en declaraciones escritas.
González Delgado explicó que la siembra de nubes no crea lluvia donde no existen las condiciones para que ocurra precipitación. Esta técnica busca aprovechar nubes existentes que reúnen determinadas características y, mediante la dispersión de soluciones salinas, aceleran los procesos naturales que pueden propiciar la precipitación.
“Es importante aclarar que las soluciones salinas utilizadas en este proceso no representan un riesgo para la salud humana ni resultan nocivas para la flora o la fauna. Se utilizan en cantidades controladas y como parte de una técnica que busca estimular procesos que ya ocurren naturalmente en la atmósfera. Nuestra prioridad es que cualquier alternativa que implementemos sea segura para nuestra gente y para el ambiente”, explicó González Delgado.
Las operaciones dependerán de las condiciones meteorológicas y no necesariamente se realizarán todos los días. La compañía contratada, en conjunto con meteorólogos expertos, estará identificando las ventanas en las que las condiciones atmosféricas sean propicias para llevar a cabo los trabajos y maximizar las posibilidades de obtener resultados favorables.
Como parte del contrato, SOAR generará informes sobre las operaciones realizadas y sus resultados. La AAA recibirá y evaluará estos reportes y divulgará la información correspondiente para mantener informada a la ciudadanía sobre el desarrollo y los resultados de la iniciativa.
Como parte de las medidas contra la sequía, el Ejecutivo también solicitó autorización a la Junta Fiscal para evaluar y rehabilitar cinco de 12 pozos que anteriormente aportaban más de cinco millones de galones diarios al sistema de la zona metropolitana.
No sería la primera ocasión en que está técnica se pone en funciones en Puerto Rico, donde hace varios años se informó que se realizó, pero que no fue efectiva.











































