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El Niño se fortalece y podría convertirse en uno de los eventos más intensos de las últimas décadas

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El fenómeno de El Niño continúa fortaleciéndose y se encamina hacia un episodio de intensidad muy fuerte, con potencial para alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo y aumentar el riesgo de sequías, inundaciones y calor extremo hasta entrado 2027.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) informó que existe una probabilidad cercana al 100 % de que El Niño persista hasta febrero de 2027, mientras que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos estima que existe más de un 90 % de probabilidad de que se produzca un evento muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte de 2026-27.

Según el Centro de Predicciones Climáticas de NOAA, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial oriental ya presentan anomalías superiores a 3 °C. En agosto, el índice Niño-3.4 alcanzó +1.8 °C, mientras que Niño-3 llegó a +2.5 °C y Niño-1+2 a +3.4 °C. Las temperaturas subsuperficiales también permanecieron significativamente por encima de lo normal, con anomalías superiores a 10 °C en algunas zonas.

Un evento que podría alcanzar niveles históricos

La NOAA proyecta que El Niño continuará intensificándose durante los próximos meses. Para el período de octubre a diciembre de 2026 existe un 75 % de probabilidad de que se registre un evento histórico, definido por el organismo como uno que supere la intensidad de los episodios registrados desde 1950, con un valor RONI de al menos +2.5 °C.

Los pronósticos de la OMM apuntan en la misma dirección. El organismo estima que la anomalía promedio de la temperatura superficial del mar en la región Niño-3.4 podría alcanzar aproximadamente 3.6 °C entre septiembre y noviembre, con la trayectoria de intensificación alcanzando su máximo entre noviembre y diciembre.

Aunque en algunos sectores se utiliza el término “Súper El Niño” para describir episodios excepcionalmente fuertes, los organismos meteorológicos internacionales suelen utilizar categorías como “fuerte” o “muy fuerte”. Además, la intensidad del fenómeno no determina por sí sola la magnitud de sus efectos en cada región.

Riesgo de sequías, lluvias extremas y calor

El Niño consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial que modifica la circulación atmosférica y puede provocar cambios importantes en los patrones de precipitación y temperatura alrededor del planeta.

La OMM advierte que un evento muy fuerte puede incrementar los riesgos de lluvias intensas, inundaciones, sequías y calor extremo. Para septiembre a noviembre de 2026, los modelos indican una mayor probabilidad de temperaturas superiores a lo normal en prácticamente todas las regiones terrestres.

Los efectos, sin embargo, no serán iguales en todas partes. Algunas regiones pueden experimentar condiciones más secas y mayor riesgo de incendios, mientras otras podrían recibir precipitaciones por encima de lo normal.

En Centroamérica y partes del Caribe, un El Niño fuerte suele favorecer una reducción de las lluvias, aunque esto no significa que desaparezcan las precipitaciones. La distribución de las lluvias puede volverse más irregular, con períodos secos interrumpidos por eventos de lluvia intensa.

En Sudamérica, por el contrario, algunas zonas del sur del continente pueden experimentar un aumento de las precipitaciones, mientras sectores del norte pueden enfrentar condiciones más secas.

También podría influir en la temporada de huracanes

El fenómeno también puede modificar las condiciones atmosféricas relacionadas con los ciclones tropicales. Históricamente, El Niño tiende a aumentar la cizalladura del viento sobre el Atlántico, lo que puede limitar el desarrollo de algunos sistemas tropicales.

Sin embargo, esto no significa que desaparezca el riesgo de huracanes o tormentas tropicales. Un solo sistema que logre desarrollarse y tocar tierra puede provocar daños significativos, por lo que las autoridades mantienen el llamado a continuar con las medidas de preparación.

Mientras tanto, las condiciones del Pacífico pueden favorecer una mayor actividad ciclónica en esa cuenca debido al calentamiento oceánico y a los cambios en la circulación atmosférica.

El Niño podría prolongarse hasta 2027

La OMM señala que las condiciones excepcionalmente cálidas del Pacífico tropical están alimentando el fortalecimiento del fenómeno y que se espera que alcance una intensidad muy fuerte antes de llegar a su máximo hacia finales de 2026.

El organismo internacional insiste, no obstante, en que un El Niño fuerte no significa automáticamente que todos sus efectos serán extremos en cada país. Las consecuencias dependen de la región, la época del año y de otros factores climáticos, incluyendo las condiciones de los océanos Atlántico e Índico.

Ante este escenario, la OMM y los servicios meteorológicos nacionales han reforzado las medidas de preparación y los sistemas de alerta temprana para reducir los posibles efectos sobre las poblaciones vulnerables.

Para Puerto Rico y el Caribe, el desarrollo de El Niño será particularmente importante durante los próximos meses debido a su posible influencia sobre los patrones de lluvia y temperatura. El fortalecimiento del fenómeno no permite por sí solo determinar exactamente cuánto lloverá o qué temperaturas se registrarán en la Isla, por lo que será necesario continuar dando seguimiento a los pronósticos estacionales y a las actualizaciones del Servicio Nacional de Meteorología.

La próxima discusión diagnóstica oficial de ENSO de la NOAA está programada para el 8 de octubre de 2026.

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