Por Nydia Bauzá y Marga Parés
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GUÁNICA – Con el telón de fondo de una reconstrucción que no avanza y la desesperación de muchos guaniqueños que buscan alternativas a la pérdida o devaluación de viviendas, la compra venta de casas y terrenos en sectores paradisiácos del empobrecido pueblo del suroeste de Puerto Rico emerge como terreno fértil para empresarios, corredores de bienes raíces y extranjeros.
En Playa Santa, San Jacinto y El Pitirre, entre otros sectores de mayor poder adquisitivo en Guánica, incluso, en el Monte Las Pardas, próximo a la falla geológica La Montalva, se anuncian decenas de propiedades millonarias para la venta, algunas con letreros o en clasificados en línea.
En el sitio en internet sobran los anuncios de bienes raíces sobre venta de casas, en su mayoría desde “los bajos” $500,000 hasta, algunas que se valoran en más de $3 millones. Abunda la venta de fincas y solares en la costa con salida al Mar Caribe, así como varios predios en Las Pardas, un lugar de alto valor ecológico, colindante con el Bosque Seco.
En el mismo barrio Montalva las ofertas van más lejos en precios al promocionar la venta de una finca de 122 cuerdas en el sector Segunda del Pastillo por la cuantiosa suma de $30 millones. El lugar se define como un sector predominantemente rural y costero.
También aparece a la venta otra finca en el barrio Montalva de 132 cuerdas dividida en tres lotes al precio de $1.2 millones; otro lote de 12 cuerdas a $500,000 y vecinos del pueblo aseguran que en Las Pardas se venden cuatro solares en $12 millones.
En clasificados en línea figuran para la venta un solar “en Caleta Las Pardas de 8 mil metros cuadrados, precio aproximado $675 mi, zonificación DT, desarrollo turístico, ideal para proyectos turísticos o refugio privado al suroeste de la Bahía de Guánica”.
En Playa Santa aparece en venta en la plataforma cibernética una lujosa residencia al precio de $690 mil con 2,600 pies cuadrados, cuatro cuartos y dos baños y medio, dos terrazas, y vistas al mar. “Perfecta para relajarte y disfrutar de la brisa caribeña, a pasos de Playa Santa y La Jungla y cerca de Caña Gorda, Manglillo Chiquito y Playa Tamarindo y acceso a restaurantes conocidos”, describe el anuncio.
En el barrio Carenero, sector El Pitirre, figuran dos residencias a la venta al precio de $2,7 y $2,8 millones y también se anuncia la venta de una finca “con una oportunidad tremenda de inversión” de más de dos cuerdas “con vistas espectaculares a la Isla de Gilligan, acceso al majestuoso Bosque Seco de Guánica, un paraíso natural, ideal para los amantes del ecoturismo y la aventura, perfecta para una residencia privada o proyecto turístico”. El Pitirre era parte de la reserva natural del Bosque Seco, pero estos terrenos fueron segregados hace años y algunos pasaron al Fideicomiso de Conservación, ahora, Para la Naturaleza.
En 2022, en otro sector del área, se desató una controversia ambiental con la compra de un empresario puertorriqueño y un amigo de este, de la India, de dos parcelas de 10 cuerdas ubicadas en la zona marítimo terrestre dentro de la reserva de Bahía Ballena del Bosque Seco por $1 millón de dólares. El empresario, residente en la Florida, alegó que no construirían negocios tipo airbnb en el lugar, una conocida zona de anidaje del nativo sapo concho, guabairo, la mariquita y otras especies endémicas amenazadas.
En dos recientes visitas al municipio de Guánica, un lunes y un domingo, Es Noticia recogió diversos testimonios de guaniqueños y guaniqueñas que confirmaron la compra y venta de propiedades y consignaron preocupación por un aumento acelerado en negocios tipo airbnb.
Lourdes Feliciano, maestra retirada dijo que en el casco del pueblo una residencia que requiere trabajos de reconstrucción puede costar entre $50 mil y $70 mil y subrayó que la mayoría de las ventas se dan en efectivo. “La gente que yo conozco ha comprado en cash”, aseguró la residente del Pueblo de la Amistad.
Feliciano contrastó las ventas de inmuebles a precios módicos en el centro urbano con las que se anuncian a millones de dólares en otros sectores y barrios de Guánica.
“Guánica debe ser para los guaniqueños y no me estaría mal que muchas de las propiedades de las que hay en el pueblo se queden para los guaniqueños. Si el negocio va a ser, pues que sea de los guaniqueños, pero ya estoy viendo gente extraña y eso me preocupa porque los patrones de conducta de los fines de semana son muy diferentes a la semana”, sostuvo la educadora.
“Sí, están las condiciones para que cualquiera nos ofrezca, pero aquí está la gente que luchó contra el Club Med, fue una lucha bien fuerte de toda la comunidad y la iglesia para poder parar porque Guánica siempre ha sido de los pueblos atrasados económicamente. Siempre hay ese riesgo, que con necesidad económica vengan los especuladores y la gente diga ‘esta es mi oportunidad de salir de este terreno y lo vende a precios de pescao abombao’”, argumentó por su parte, el guaniqueño José Morales, quien reside frente al malecón.
“La gran mayoría de los que compran no son de aquí, son inversionistas para hacer negocios. Esto, la barriada Esperanza, desde los años de 1960 han querido sacar a la gente de ahí”, denunció don Saúl Santana, de 80 años de edad.
El maestro retirado relató que el gobierno municipal le ofreció comprar varias de sus propiedades en la barriada, incluso la casa en la que vive. “Primero me ofrecieron $100 mil, me fueron aumentando hasta que llegaron a $260 mil. Les dije que yo no vendería”, sostuvo mientras se recreaba bajo la sombra de uno de los pocos árboles en el malecón que permanece deteriorado tras el impacto del terremoto de 6,4 del 7 de enero de 2020.
“La mayoría de la gente no quiere vender sus propiedades y algunos de los que venden se dan cuenta después, que no fue un buen negocio”, puntualizó. “Me gustaría que esto fuera como antes, había muchos negocios y se llenaba de gente. Por aquí pasaban muchos artistas, venía (el actor) Yoyo Boing, (el cantante) Sammy Marrero. Venía mucha gente de otros pueblos y de afuera”, dijo al expresarse a favor de el gobierno otorgue a los comerciantes locales los mismos beneficios contributivos que a los empresarios de la Ley 22.
En la Calle 25 de Julio, una adulta mayor mostró un terreno que había sido recién limpiado para colocar un vagón para alquiler a corto plazo. A ambos lados de la residencia había al menos tres casas para la venta.
En la misma calle, una joven de 30 años nacida y criada en el pueblo relató que compró su vivienda hace tres años por $70 mil. “Tuve que moverme rápido porque una señora que no es de aquí ya había comprado más de siete casas y si no me doy prisa se quedaba con esta casa también”, contó la joven, estudiante de contabilidad.
Sostuvo que junto a su esposo, un militar retirado, están considerando emprender un negocio de airbnb. La pareja tenía en mente una casa grande de dos plantas y terraza en el tercer nivel. “Un americano se nos adelantó y la compró. Todavía no ha hecho nada”, dijo al apuntar con un dedo hacia la estructura en concreto blanca y azul, a una cuadra de la suya.
Confrontado con la especulación en la venta de propiedades, el alcalde guaniqueño Ismael “Titi” Rodríguez dijo no tener conocimiento de que empresarios extranjeros, que se acojan a los beneficios de exención contributiva, bajo la Ley 60, antes Ley 22, figuren en el movimiento de compra y venta de casas y terrenos en el municipio, agobiado por altas tasas de desempleo, pobreza y un gran éxodo poblacional.
“Yo no he visto ese movimiento en Guánica como tal”, sostuvo el alcalde del Partido Popular Democrático (PPD) cuando Es Noticia le preguntó si en las negociaciones y compra venta de propiedades para desarrollar proyectos mega turísticos han intervenido los llamados empresarios de la Ley 22.
“Si hay alguna venta puede ser a través de los procesos normales, pero no he visto algo que sea alarmante en ese sentido. Obviamente estamos pendientes. Hay unos procesos de ley, no se puede violar derechos ciudadanos, pero hasta ahora lo que he visto en Guánica es un proceso normal en el casco del pueblo” sostuvo Rodríguez.
“No conozco casos de la Ley 22, de haberlo verificaremos los procesos de permisos a quién se le otorgarían los beneficios para venir a invertir… El Plan de Ordenación Territorial (en proceso de revisión) es importante en ese sentido. Dónde se pueda adelantar unos pasos para hacer unos desarrollos, se puedan adelantar y en otros, no se puede hacer nada, especialmente en las áreas protegidas agrícolamente. Nuestro pueblo tiene esas limitaciones y el que quiera arriesgarse y adquirir esos terrenos tiene que ser a base de las regulaciones para poder construir”, dijo.
“La pregunta es quién está comprando? Hay unas construcciones para allá arriba en San Jacinto, Tamarindo, El Pitirre y Playa Santa que no las puede pagar un trabajador que gane $10.50 la hora”, cuestionó la guaniqueña Lourdes Feliciano.
“Nosotros no conocemos a la gente que está bajo la Ley 22. Nos sorprendemos, cada vez que llega uno y lo cojen preso, ahí es que nos enteramos que son de la Ley 22, que tiene esos beneficios (exenciones contributivas). A saber cuántos empresarios de esos hay aquí en Guánica Yo no los conozco, pero sí hay movimientos extraños y sí hay construcciones extrañas”, recalcó la residente del casco del pueblo.













































