Por Nydia Bauzá y Marga Parés
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GUÁNICA – La lucha por la conservación del Bosque Seco como hábitat de especies nativas en peligro de extinción y refugio de aves migratorias de América del Norte, ha frenado más de una veintena de planes de desarrollo turístico en este pueblo de la costa sur, de atractivos parajes bañados por las turquesas aguas del Mar Caribe.
Algunos de estos proyectos son comparables al megaproyecto Esencia que se propone construir en el litoral de la costa de Cabo Rojo, área de alto valor ecológico con características parecidas al Bosque Seco de Guánica.
“Tengo una lista de al menos 24 proyectos que iban a traer serios problemas ecológicos y al hábitat del Bosque Seco de Guánica. Son 24 proyectos que estuvimos combatiendo”, enumeró el biólogo Miguel “Menqui” Canals, quien en 2017 se retiró como manejador del bosque subtropical, pero sigue activo en la defensa del enclave de la zona cársica del sur que tiene una superficie de 39.9 kilómetros.
Los primeros desarrollos, según narra, Canals, datan de los años de 1950 cuando una empresa elaboradora de galletas de Yauco lanzaba desperdicios a las cuevas del bosque y también dijo que hubo intentos de cruzar una carretera por el bosque hacia el área de Ballena.
En conversación con Es Noticia, el ambientalista recuerda otro proyecto que buscaba expandir el vertedero de Yauco hacia el área de Las Cobras del Bosque Seco, lo que generó una de las primeras luchas ambientales de los años de 1970 en defensa del recurso natural, que desde 1919 había sido declarado reserva forestal y en 1981, fue catalogado como reserva de las Naciones Unidas.
Canals subrayó que en la década de 1980, Guánica “llama la atención de muchos desarrollistas” y la lucha ambiental se agudiza. Recorda que en 1983 se intentó el llamado Club Med, un complejo turístico hotelero y residencial, en la reserva de la playa Bahía Ballena con accesos al Bosque Seco, proyecto que desató una fuerte oposición comunitaria, que lideró Canals y a la que se unieron sectores religiosos.
“El Club Med trascendió a la opinión pública nacional por su impacto con la infraestructura de carreteras y en el recurso del agua. Era a menor escala, pero la comunidad se fue organizando en contra de estos desarrollos. Se estableció un hito y en esa lucha se comenzaron a considerar los impactos negativos sobre especies en peligro de extinción y comunidades ecológicas”, sostuvo el científico.
Mencionó también otro objetado proyecto que buscaba construir unas 80 residencias en el litoral del Hotel Copa Marina y un intento fallido del Departamento de Recreación y Deportes (DRD) por construir cabañas para acampadores utilizando parte de la reserva del bosque.
En el año 2001 narró que una empresa denominada Puerto Ensenada Development Corporation (PEDCO) y la Administración de Terrenos propusieron un megaproyecto residencial, turístico, comercial, marítimo y recreativo en terrenos de la antigua central azucarera de Guánica y el monte Las Pardas, en el barrio Ensenada.
El Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), objetó el desarrollo por el impacto ecológico en el Monte Las Pardas y aunque la propuesta se mantuvo activa por varios años y obtuvo el aval del gobierno, no se materializó.
“Esencia se pretende levantar en un lugar en Cabo Rojo similar desde el punto de vista de bosque. Aunque es un lugar privado y no es reserva, se trata de la misma fisonomía de vegetación de bosque enano, con las mismas especies de aves, las mismas especies de plantas, manglares, salitrales y matorral de costa”, explicó el experto en manejo del bosque.
Destacó que la diversidad tanto de aves, fauna y flora que sería impactada con el proyecto Esencia, es similar a la del Monte Las Pardas y del Bosque Seco, hábitat del guabairo pequeño de Puerto Rico, lagartijo de bosque seco, lagarto azul turquesa y de aves nativas como el Comeñame, el carpintero, el pájaro bobo y el San Pedrito, entre otras.
El conocedor mencionó la Mitracarpus Maxwelliae, una yerba pequeña endémica cuyas únicas poblaciones están en Las Pardas y una pequeña en la playa Manglillo.
Canals subrayó que no está en contra de proyectos de desarrollo en el Monte Las Pardas, pero que sean conceptos eco amigables acordes con la preservación del valor ecológico del lugar.
El megaproyecto Esencia conlleva la construcción de cerca de dos mil cuartos entre habitaciones de hotel y residencias de lujo, una escuela y dos campos de golf de 18 hoyos cada uno, a un costo de $2 mil millones.














































