El costo de la electricidad en Puerto Rico continúa entre los más altos de las jurisdicciones de Estados Unidos, una situación que se ve agravada por los costos de generación, problemas operacionales en el sistema eléctrico y la incertidumbre relacionada con la deuda de la extinta Autoridad de Energía Eléctrica (AEE).
Datos comparativos sitúan la tarifa residencial promedio en Puerto Rico en aproximadamente 33.86 centavos por kilovatio-hora (kWh), frente a unos 18.30 centavos por kWh en el promedio de Estados Unidos continental.
Con un consumo mensual de 800 kWh, un cliente residencial en Puerto Rico pagaría aproximadamente $270.86, mientras que el costo promedio para un consumidor en Estados Unidos continental sería de unos $146.40. La diferencia representa entre un 85% y 90% más en el costo de la electricidad para los consumidores de la isla.
La situación adquiere mayor relevancia debido al impacto que tiene la factura eléctrica sobre los hogares de bajos ingresos. Más del 40% de la población de Puerto Rico vive bajo los niveles de pobreza, por lo que un aumento en el costo de la energía puede representar una carga considerable sobre el presupuesto familiar.
LUMA reporta desfase de $48 millones en costos de combustible
A esta situación se suma un desfase neto de $48 millones en los costos de combustible correspondientes a septiembre, notificado por LUMA Energy al Negociado de Energía de Puerto Rico (NEPR).
La empresa explicó que el monto no corresponde a un exceso en sus gastos operacionales internos, sino a un incremento en el costo del combustible utilizado para la generación de electricidad por Genera PR y otros productores privados.
Según la información divulgada, fallas operacionales en plantas de generación y retrasos en la llegada de embarcaciones con gas natural provocaron que algunas unidades tuvieran que recurrir al diésel, cuyo costo de generación es más elevado.
LUMA está obligada a notificar al regulador cuando los desvíos en los costos superan determinados niveles. Sin embargo, la notificación ha generado preocupación ante la posibilidad de que el costo adicional termine reflejándose en las facturas de los abonados.
De aprobarse un mecanismo de recuperación acelerada, el impacto estimado sería de aproximadamente 1.8 centavos adicionales por kWh durante noviembre y diciembre, lo que elevaría provisionalmente la tarifa residencial por encima de los 35 centavos por kWh.
La deuda de la AEE añade presión al sistema
El panorama energético también está marcado por la prolongada disputa sobre la deuda de la AEE, que se encuentra bajo el proceso de reestructuración establecido por el Título III de la ley federal PROMESA.
Los bonistas que no han consentido a los acuerdos de reestructuración reclaman aproximadamente $12,000 millones, cantidad que incluye cerca de $8,500 millones en principal, además de intereses acumulados desde 2017.
Ante esta situación, la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico (JSAF) propuso un acuerdo de transacción que contempla aproximadamente $3,000 millones en efectivo y nuevos bonos. Sin embargo, importantes grupos de bonistas han rechazado la propuesta y han reclamado el pago de la totalidad de sus acreencias.
En medio de la disputa, una decisión del Tribunal de Apelaciones del Primer Circuito de Boston determinó que los bonistas de la AEE no tienen derecho a cobrar directamente del gobierno central ni a acceder a fondos generales provenientes de otras reestructuraciones. Su recuperación estaría limitada a los recursos que pueda generar el sistema eléctrico de la corporación pública.
Advierten sobre posible impacto de la deuda en la factura
La JSAF ha advertido que aceptar las reclamaciones de los bonistas en su totalidad tendría consecuencias significativas para los consumidores.
Según la Junta, cumplir con las exigencias de pago de los acreedores podría requerir la imposición de un cargo fijo para el servicio de la deuda que elevaría la tarifa eléctrica en más de 7 centavos por kWh durante varias décadas.
Ese aumento se sumaría a los costos asociados con el combustible, la generación y el funcionamiento de la red eléctrica, lo que podría incrementar aún más la diferencia entre el costo de la electricidad en Puerto Rico y el promedio de Estados Unidos continental.
El escenario plantea así una combinación de factores que continúa ejerciendo presión sobre el bolsillo de los consumidores: altos costos de generación, dependencia de combustibles más costosos cuando ocurren interrupciones operacionales, posibles ajustes tarifarios y la incertidumbre sobre cómo se resolverá finalmente la deuda de la AEE.
Para los abonados, cualquier incremento adicional representa una carga particularmente significativa en momentos en que el costo de otros servicios esenciales también continúa afectando el presupuesto de los hogares.











































