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Decrece el comercio yaucano en el 2020

Por Sara R. Marrero Cabán

redaccion@esnoticiapr.com

 

YAUCO – El casco urbano de este pueblo, concurrido frecuentemente, ha visto la merma de sus clientes habituales. El alto volumen de los altoparlantes frente a varias tiendas busca llenar el vació del bullicio normal que una vez daba ritmo a las calles.

Tras los embates de los temblores que caracterizaron el 2020 y la pandemia del coronavirus que paralizó al mundo entero, el comercio local decreció significativamente, provocando pérdidas millonarias a los negocios locales.

Sin embargo, algunos comerciantes del área se han mostrados fieles a sus consumidores, manteniendo sus puertas abiertas contra viento y marea.

Fue así que el restaurante Dolche Salao, operado por la pareja Sammar Saleh y Joshua Murphy Santiago, se reubicaron y reclutaron a 14 empleados, a pesar de las limitaciones que produjo el año.

“En nuestro caso particular, ha sido bastante fuerte, porque nosotros estábamos en otro local y nuestros planes era abrirlo en febrero. Pero, debido, primero los temblores y luego a la pandemia, se nos atrasó todo. Ha sido bastante retante, porque no hemos podido caer en tiempo debido a los constantes cambios de las órdenes ejecutivas”, relató Saleh a Es Noticia.

Sammar Saleh (Tony Zayas)

En medio de los retos, esperan que el 2021 sea fructífero para su negocio.

“Uno no sabe si se planifica o no se planifica. Esto es vivir el día a día. Mientras podamos trabajar, trabajamos lo más posible. Preparación es lo que tenemos para el 2021”, adelantó.

Por su parte, Neftalí Ganduya Casiano, propietario de Café Bakery por los pasados 12 años, también espera un año próspero.

Neftalí Ganduya Casiano (Tony Zayas)

“Rápido tuvimos que gestionar y adaptarnos y, sobre todo, con la ayuda del Señor pudimos seguir operando. Todo año para nosotros lo proyectamos como un año mejor, no importando las circunstancias, lo que nos pronostiquen, lo que nos digan. Tenemos una mentalidad muy de fe hacia el futuro, que va a ser un año mejor para nosotros. Todo año ha sido mejor que el año anterior”, aseguró.

Entretanto, Rabet Mohammed -dueño de la tienda Zizi y Faris Fashion en Yauco, Guayanilla y San Germán- dijo que las pérdidas de sus locales por las emergencias han superado los $300,000.

“Se nos han presentado muchas limitaciones, pero hemos tratado de sobrellevar las cosas por lo clientes y los empleados”, agregó Nilda Rodríguez, gerente de la tienda Zizi.

Nilda Rodríguez (Tony Zayas)

En Guayanilla, Mohammed perdió la tienda Faris Fashion por completo, con una pérdida de mercancía que sumó a aproximadamente $150,000. Igualmente, el no vender uniformes escolares a consecuencia del COVID-19 ha provocado una pérdida de cerca de $100,000 en la franquicia de Yauco.

Rabet Mohammed (Tony Zayas)

“El golpe ha sido duro. Nos ha mantenido los fieles clientes”, afirmó Rodríguez.

Para Julio Geraldino de Geraldino Telas, los eventos resaltaron la poca ayuda gubernamental para los pequeños comerciantes.

“Todo ha sido muy cuesta abajo. Nosotros, los comerciantes pequeños, estamos excluidos de las ayudas que tienen los grandes comercios, empezando por las grandes cadenas comerciales que tiene Puerto Rico y que siempre estuvieron abiertas por privilegio del gobierno hacia ellas. Nosotros tuvimos que buscar la manera de abrir y operar los negocios”, comentó.

Julio Geraldino (Tony Zayas)

Igualmente, Joseph Irwin, quien opera la heladería King’s Cream, acordó que las ayudas han sido escasas. Además de recibir incentivos municipales, Irwin -quien es natural de Long Island del estado norteamericano de Nueva York- señaló sentir la ausencia de agencias gubernamentales, ya que no fue informado de los daños de su edificio cuando fue marcado como inhabitable. Por ende, movió su equipo al edificio aledaño, donde ha operado ininterrumpidamente.

“Me irá bien (en el 2021). Vendo azúcar. No es una necesidad absoluta, pero trae gozo a los niños”, proyectó frente a la heladería.

Joseph Irwin (Tony Zayas)

El alcalde de Yauco, Ángel Luis Torres Ortiz, explicó que la recuperación para los comerciantes es a cuentagotas. Muchos se quedaron y recibieron ayudas municipales, otros cerraron sus puertas definitivamente y varios han abierto paulatinamente.

“En ese aspecto, ha sido lento el proceso de recuperación en términos del comercio, específicamente en el casco urbano”, expresó.

El aporte municipal consistió en eximir el pago de la licencia para negocios ambulantes y en otorgar entre $600 a $2,000 a sobre 200 comerciantes de fondos provenientes del Coronavirus Aid, Relief, and Economic Security Act (CARES) y el programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario para la Recuperación ante Desastres de Puerto Rico (CDBG-DR, en inglés).

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