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Región de Ponce lidera la cantidad de familias que reciben el PAN

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PONCE – La región de Ponce ocupa el primer lugar en una de las estadísticas más preocupantes del país: la cantidad de personas que dependen de ayudas gubernamentales para su alimentación.

Datos recientes del Departamento de la Familia reflejan una realidad marcada por la pobreza y una creciente dependencia de programas gubernamentales para cubrir necesidades básicas en toda la isla, pero con más fuerza en esta zona.

Hasta el pasado 18 de mayo, 695,619 familias de Puerto Rico dependían del Programa de Asistencia Nutricional (PAN) para sus necesidades alimentarias. De esas, 101,834 familias son de la región de Ponce. Esto implica a 178,020 personas, casi la mitad de los habitantes de la franja sur del país, incluyendo los municipios de: Adjuntas, Aibonito, Coamo, Guayanilla, Jayuya, Juana Díaz, Orocovis, Peñuelas, Ponce, Villalba y Yauco.

De las diez regiones en que el Departamento de la Familia divide geográficamente al país, la de Ponce supera a las demás en cuanto a familias y participantes dependientes de esta ayuda económica disponible a familias elegibles, aquellas que están por debajo del umbral de pobreza. En segundo lugar, se encuentra la Región de Bayamón (con 100,272 familias y 170,682 participantes), seguido de la Región de Arecibo (con 94,189 familias y 161,782 participantes).

Un total, hasta mediados de mayo, el PAN comprendía a 1,179,820 participantes a nivel isla. Para expertos en temas sociales y económicos, el aumento en el costo de vida, la migración y el deterioro económico de numerosas comunidades figuran entre las razones que explican el alto nivel de dependencia. A eso se suma una población envejecida y sectores laborales donde muchos trabajadores permanecen bajo el nivel de pobreza, aun teniendo empleo.

“Puerto Rico tiene uno de los índices más altos de dependencia gubernamental”, sentenció el doctor y sociologo César Rey.

Un análisis publicado por la firma de consultoría Estudios Técnicos, en marzo 2022, reveló que, tanto a nivel gubernamental como de individuos, en Puerto Rico hay una gran dependencia de fondos federales. Al 2019 Puerto Rico ocupaba el cuarto lugar, de todas las jurisdicciones, con la mayor dependencia de fondos federales para sus ingresos fiscales, solo precedido por Louisiana, Montana y Mississippi. El PAN se nutre principalmente de fondos federales.

“Aquí (en Puerto Rico) hay unas políticas públicas que se combinan con políticas partidistas de fomentar que lamentablemente no se incentive el trabajo. Entonces muchas personas acuden a la economía informal, donde no se reportan ingresos para no perder ayudas gubernamentales”, comentó Rey.

El Sociólogo recordó que, según datos del Censo Poblacional, aproximadamente un 37% de la población de Puerto Rico vive bajo el nivel de pobreza.

No obstante, resaltó que elementos como la economía informal, entre otros, hacen que esta cifra resulte un tanto imprecisa por ser ingresos que no se reportan a nivel oficial. Algunas organizaciones, como Espacios Abiertos, sitúan el nivel de pobreza de Puerto Rico en sobre el 40%.

La composición familiar también incide en esta cifra. De acuerdo con el Instituto de Desarrollo de la Juventud, el 54.3% de los niños y jóvenes del país viven bajo el nivel de pobreza, la tasa más alta de todas las jurisdicciones de Estados Unidos.

Además, 49% de las madres jefas de familia en la isla viven en condiciones de pobreza, a pesar de estar empleadas, debido a una combinación de bajos salarios, la inflación y el alza en el costo de vida, acorde a esta misma organización.

“La dependencia al PAN, al programa Medicaid, Vivienda Pública y otras ayudas está vinculado a la pobreza, pero es mucho más complejo de lo que dice el Censo”, sostuvo Rey.

Dependencia mayor en el sur

Aunque son fenómenos que han afectado a toda la isla, es en el sur donde más peso han tenido factores como el envejecimiento de la población y la migración, advirtió el catedrático de la Escuela Graduada de Administración Pública de la Universidad de Puerto Rico.

“Además del efecto de la ruralía, también en el sur se notó más el impacto del huracán María, con la pandemia del COVID-19 y los terremotos”, recordó.

La migración también azotó con fuerza esta zona, ya sea de personas mudándose al exterior del país o a otros pueblos de la isla, sostuvo. Esto, resaltó, visibilizó la cantidad de adultos mayores que viven solos o bajo el cuidado de otro adulto mayor, igual de vulnerable y frágil.

“No se ve un gobierno planificando para atender adecuadamente a esta población. Y la inflación es más alta que la otorgación de fondos (en ayudas gubernamentales)”, lamentó.

El sociólogo también deploró la falta de desarrollo económico en esta área. Como ejemplo, recordó que la CORCO (Commonwealth Oil Refining Company) resultó ser “un fracaso que trajo mucha contaminación y enfermedades al área”. Esta refinería de petróleo y complejo petroquímico operó entre los municipios de Peñuelas y Guayanilla desde la década de 1950 hasta su quiebra y cese de operaciones de refinación en 1982.

El Puerto de las Américas, ubicado en Ponce, tampoco ha resultado en el potencial económico que se esperaba, puntualizó Rey.

“Ponce, ciudad, se ha empobrecido, aun con la buena fe de todos los alcaldes después de Churumba (Rafael Cordero Santiago, alcalde de Ponce de 1989 al 2004), quien tuvo un gobierno central a favor de Ponce”, recordó el académico, quien resaltó que históricamente los gobiernos centrales tienden a favorecer a la metrópolis.

La planificación económica de otros municipios de la región Sur, advirtió, también es limitada o, hasta la fecha, no se ha visibilizado su potencial. Como ejemplo, comentó que el desarrollo agrícola en el sur tampoco se ha maximizado, aunque han tenido apoyo de inversionistas extranjeros.

“Es cuestión de planificar qué fomenta esa desigualdad entre la urbe capitalina y el resto de la isla, incluyendo la región de Ponce”, sostuvo.

El que años después del impacto del huracán María (2017), la pandemia de COVID-19 y los terremotos del 2020 aún hay escuelas e iglesias del sur que no han podido abrir y eso tiene múltiples consecuencias, incluyendo el desplazamiento y la deserción escolar, puntualizó.

“Mientras, siguen abriendo plantas (manufactureras) en el Este y el Norte, pero el Sur es como invisibilizado. Su desarrollo es más artesanal, más allá de las malas administraciones municipales y la corrupción”, manifestó.

El sociólogo también deploró las dificultades que ha enfrentado el proyecto de reconstrucción del complejo La Guancha, en Ponce. Además, lamentó el cierre de muchos grandes restaurantes que ubicaban en el área de El Tuque, también en Ponce.

“La pobreza y la desigualdad (en la región de Ponce) persisten”, reiteró al advertir que la combinación del envejecimiento y la pobreza representan una presión adicional en el establecimiento de política pública para atender las necesidades de la población.

Por eso, resaltó, muchos dependen de ayudas gubernamentales como el PAN para subsistir.

Múltiples factores

“La movilidad social es un tema obligatorio. Si no existe un proyecto social adecuado, ¿de qué sirve la educación? Por eso tenemos gente con doctorado que guía Uber (como modo de empleo)”, planteó Rey.

El demógrafo Raúl Figueroa coincidió en que la movilidad social es un factor muy importante que se debe incluirse en el análisis de la pobreza. Al respecto se refirió a un reciente estudio que realizó y dio a conocer el economista José Caraballo que concluyó que, un mayor nivel de educación universitaria fue el principal factor determinante de la movilidad social.

No obstante, resaltó, el estudio, que incluyó una comparativa de diez años en mil participantes, encontró que no hubo mucho progreso entre los participantes durante el período estudiado. Esa movilidad social, advirtió, pudiera ser el ingrediente principal para salir de las ayudas gubernamentales.

“Con la baja en la natalidad uno esperaría que bajara un poco esa dependencia al PAN, pero muchos participantes son familias con niños”, advirtió Figueroa, quien comentó que la reducción en natalidad se observa más en mujeres de mayores niveles socioeconómicos que intencionalmente no quieren tener hijos.

Por otra parte, el demógrafo comentó que la inflación es cada vez más alta, pero las ayudas económicas no necesariamente aumentan al mismo ritmo del costo de vida. Eso, sostuvo, podría llevar a una alimentación no tan nutritiva al no poder comprar alimentos muy costosos con las ayudas económicas recibidas, lo que podría provocar más obesidad y enfermedades relacionadas entre los participantes de estos beneficios gubernamentales.

“El área sur ha tenido muchos impactos, como los terremotos. Se ha perdido mucha población y se han quedado más adultos mayores. Más vejez es igual a más pobreza. Todo eso afecta, aparte de que la región sur está lejos del área metro, lo que también afecta la situación de empleo. Hay que ver cómo está el desempleo allá”, comentó.

Según datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos, a marzo 2026 la tasa de desempleo en la región de Ponce estaba en 7.9%, siendo los municipios más afectados Guayanilla (10.9%), Peñuelas (9.8%), Yauco (9.3%) y Ponce (8.3%). Otros municipios del área sur aún más afectados son: Guánica (15.0%) y Adjuntas (14.7%). Mientras, el pueblo con la tasa de desempleo más alta para marzo de este año fue Maricao (24.3%).

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