Voluntarios intentan aliviar el estrés de los refugiados

Por Floridalia Cortés Arroyo

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GUAYANILLA – Entre carpas y toldos azules se observaban pequeños cubículos improvisados. En varios espacios ubicaron camillas de masaje y en la acera se ordenaban varios refugiados para hacer turno y registrarse.

“¿Se siente bien? Le vamos a quitar las agujas. Recuerde que es bien importante hacer los ejercicios de respiración que le enseñé y tratar de descansar”, indicó Carlos García Reyes -estudiante de medicina naturopática- a uno de los pacientes a quien le habían practicado acupuntura.

Según García Reyes, la mayoría de los pacientes presentan problemas de ansiedad, tensión muscular, estrés y falta de sueño, entre otros síntomas.

Para Julio Seda Romero, un refugiado del campamento La Estrella que ubica en la entrada de la urbanización Santa Elena, en Guayanilla, el tratamiento de masaje y acupuntura le permitió sentir mejoría.

“Yo tenía mucho dolor en el cuerpo. En las noches uno casi no descansa. Jamás uno puede descansar igual en una caseta, pero todavía no nos atrevemos regresar a la casa. Cuando pensamos que ya podemos volver a casa, viene un temblor fuerte y decidimos quedarnos acá un tiempo más”, explicó Seda Romero, quien labora en la Autoridad de Energía Eléctrica y cada mañana tiene que salir muy temprano del campamento para ir a trabajar.

Para Fernando Janel Sánchez, doctor en medicina naturopática  y profesor de la Universidad Ana G. Méndez, lo más importante, tanto para los refugiados como para el equipo voluntario, es la conexión humana.

“La experiencia ha sido grandiosa desde el principio. Desde que salí de mi casa y empecé a ver tanta gente dispuesta a ayudar. Me sentí bien porque pude ser parte de una misión, de algo bonito”, expresó el profesor y también director del programa Bohique, una iniciativa de medicina naturista comunitaria.

“Entre los servicios que se están brindando a las comunidades están los masajes corporales, acupuntura, enfermería y servicios sicológicos. Pero además de esto, lo más importante es sacar un ratito y escuchar a la gente, darles un abrazo. Ese contacto hace la diferencia”, indicó Janel Sánchez.

Mientras los pacientes esperaban a ser atendidos, miembros del Conservatorio de Música de Puerto Rico los deleitaban con su música.