Por Redacción Es Noticia
redaccion@esnoticiapr.com
El dominicano Carlos Miguel Fernández levantó bandera, al publicar un vídeo en el que rechaza el denominado Proyecto Hostos, una interconexión eléctrica -cable submarino- entre la República Dominicana y Puerto Rico.
El vídeo fue acompañada de un mensaje que rápidamente se viralizó:
“No tiene #republicadominicana electricidad y le quiere vender a #puertorico”.
El audiovisual, según explicó, analiza la realidad del sistema eléctrico dominicano, marcado por interrupciones del servicio en distintos sectores de ese país, y plantea interrogantes sobre la viabilidad de exportar energía mientras persisten dificultades en el abastecimiento interno.
Durante su intervención, el comunicador enfatiza que antes de asumir compromisos de exportación energética, el país debe garantizar estabilidad, continuidad y calidad en el servicio para los ciudadanos dominicanos. Sus declaraciones surgen en el contexto del denominado “Proyecto Hostos”, que contempla la instalación de un cable submarino de alta tensión para conectar ambas redes eléctricas.
Fernández sostuvo que el debate no debe centrarse únicamente en la posibilidad de vender energía, sino en evaluar con transparencia la capacidad real de generación, los niveles de pérdidas técnicas y no técnicas, así como el impacto económico para el consumidor local.
El video generó una ola de comentarios divididos. Algunos usuarios respaldaron al comunicador argumentando que la prioridad debe ser resolver los apagones y fortalecer la infraestructura nacional. Otros, en cambio, defendieron la interconexión eléctrica como una oportunidad estratégica que podría atraer inversión, fortalecer la resiliencia energética y posicionar al país como suplidor regional.
La discusión también ha puesto sobre la mesa temas como la diversificación de la matriz energética, la integración caribeña y el potencial de energías renovables en territorio dominicano.
En un comunicado de prensa, señaló que el Proyecto Hostos ha sido presentado como una iniciativa que permitiría intercambio bidireccional de energía, aportando respaldo en caso de emergencias o desastres naturales en cualquiera de las dos islas, pero que el debate público evidencia que existe una fuerte sensibilidad social respecto a la situación energética local.























































