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Ponceño apuesta al futuro de la salud desde la Fundación García Rinaldi

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Nació y se crio en Ponce, con personas que marcaron su desarrollo y lo ayudaron a definir su vocación. Y a la trayectoria profesional del doctor Rafael Rodríguez Mercado se suma ahora presidir la Fundación García Rinaldi, donde busca impulsar nuevas generaciones de profesionales de la salud y fomentar que permanezcan en el país.

“Vengo de orígenes humildes. Mi mamá, ama de casa, trabajaba en la industria de la aguja hasta que se dedicó a cuidarme. Mi papá, albañil, trabajaba en construcción. Me decían que la mejor herencia que podían darme era buena educación. Y así fue”, relató el neurocirujano.

Estudió en varios colegios católicos ponceños: San Vicente de Paúl, Santa Teresita y San Conrado, donde se graduó de escuela superior. Nació en el antiguo Hospital San Lucas y su infancia transcurrió en varias calles de Ponce: la Tricoche, esquina Virtud; la Húcar y la Vives.

“Siempre me gustó Ponce. Solo me quedan dos primos allí. Mi mamá, de 95 años, ahora está acá conmigo. Cuando voy visito el cementerio, la tumba de mi papá. También doy charlas, cuando me llaman de la Escuela de Medicina de Ponce”, dijo el catedrático de la Ponce Health Sciences University.

Su interés por la medicina nació de sus visitas al pediatra, donde, si se portaba bien, recibía una paleta. Su entorno cuestionaba su posibilidad de estudiar medicina, por razones económicas. Pero por su aprovechamiento académico y determinación alcanzó la meta propuesta desde joven, cuando disfrutaba la serie televisiva “Doctors’ Hospital”.

Uno de sus vecinos de Ponce, el doctor Jaime Rivera Dueño, fue su “role model”.

“Él estuvo a cargo de la región 2 del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, en Nueva York. También Secretario de Salud y profesor mío en la Escuela de Medicina. Con él vi que puedes ser buen clínico y administrador, llevar un balance entre ambas. Eso me motivó y seguí esos pasos”, evocó.

Tras graduarse de cuarto año, Rodríguez Mercado completó un bachillerato en Química en la Universidad de Puerto Rico (Río Piedras) y luego estudió Medicina en el Recinto de Ciencias Médicas (RCM). Hizo su residencia en Neurocirugía y luego Fellowship en Neurocirugía Endovascular. Además de catedrático del RCM, es profesor adjunto del Uniformed Services University of the Health Sciences.

Hace tres años se retiró de la Reserva del Ejército de Estados Unidos, donde es Coronel. Además, fue rector del RCM, secretario de Salud y Cirujano General de la Reserva de Puerto Rico.

¿Cómo evalúa el estado actual de la medicina, particularmente fuera del área metropolitana?

“Hay una falta de profesionales de salud a nivel isla. Se han concentrado los esfuerzos en el área metro y ciudades urbanas, pero en pueblos de la isla los cierres de los CDT han obligado a las personas a buscar alternativas. La crisis hospitalaria existe. Han cerrado facilidades y algunas tambalean. La zona que más me preocupaba (cuando fue titular de Salud) era la Este, de Ceiba a Humacao. Le decían la ruta de la muerte porque solo había dos médicos en esa área, ni facilidades médicas ni CDT”.

¿Cómo entró a presidir la Fundación García Rinaldi? ¿Cómo busca honrar este legado?

“Cuando murió Raúl no pude ir al entierro, había pandemia. Llamé a la Fundación y Maura (Tapia, directora ejecutiva de la Fundación) cogió el teléfono. Le dije que lo apreciaba mucho y me daba sentimiento porque no pude ir al entierro. Me ofrecí voluntariamente a ayudar. Quiero que la juventud se entusiasme. Que sepan pueden llegar (a sus metas) y quedarse (en la isla) luego de terminar sus carreras. Creo que mi última contribución va a ser mentor de la juventud. Decirles que, aunque no estudien medicina, aunque las cosas se pongan duras, hay esperanza y deben mantenerse adelante. Nunca aceptar un no como definitivo, que les sirva de estímulo para levantarse y seguir”.

¿Qué recuerda del Dr. García Rinaldi? ¿Cómo lo conoció y cuál considera su mayor logro?

“Me hizo un reconocimiento cuando fui secretario y rector. Tuvo una historia de triunfos y gran preparación (médica). Excelente cirujano cardiovascular, entrenado por el pionero en Estados Unidos (el doctor Michael E. DeBakey). Se pudo quedar allá y decidió venir. Creo que no quepo en los zapatos del Dr. Rinaldi. El legado (de la Fundación) es de él. Fue un gran ejemplo. Tenemos trayectorias paralelas, él en cardiología, yo en neurocirugía. Desarrollamos gran amistad. Aprendí mucho de él. Cuando fui secretario de Salud me llamaba y decía “mantente firme”. Era mi hermano, imagínate, cuando alguien se preocupa por ti al punto de llamarte todas las semanas. Me dolió mucho cómo falleció, con las botas puestas, ayudando a su gente. Lo menos que podía hacer para honrar su memoria era estar en la Fundación, que su legado continúe. Espero dar el grado y no decepcionarlo”.

¿Considera crucial el trabajo de organizaciones como esta?

“Las organizaciones sin fines de lucro están enfocadas en la educación, tienen un valor social y de presencia que puede ser una manera de presionar al gobierno y a los políticos a actuar, porque somos más abiertos al hablar. Y principalmente desde la Fundación para que más jóvenes estudien carreras relacionadas a la salud, porque no todo el mundo puede ser médico”.

Como rector del RCM y secretario de Salud, ¿cuáles fueron las principales lecciones aprendidas? ¿qué legado dejó?

“Como rector, la confianza que todavía hay juventud que quiere echar para adelante. Es responsabilidad de nosotros, profesores y catedráticos, estimularlos a que completen sus carreras. La universidad tiene que ser más humana, abierta a retos. Es una generación diferente, una juventud bien inteligente que necesita ese espaldarazo, que sepa que pueden hacerlo. Como secretario, estimular a que regresen a la isla y buscar mejores condiciones de trabajo”.

¿Cómo entiende debe evolucionar el sistema de salud en Puerto Rico para garantizar un acceso más equitativo?

“Trabajar para conseguir paridad en los fondos Medicaid. No podemos estar con esta incertidumbre. Y las prioridades en el pueblo. Somos servidores públicos y hay que servir, no que te sirvan ni estar haciéndole agendas a otros”.

¿Qué legado le gustaría dejar a futuras generaciones de médicos y todos los que se forjan desde la Fundación?

“Que, cuando terminen su profesión, contribuyan en la isla. Ese es el legado que Raúl quería. Hacerle ver al gobierno y a la industria que invertir en organizaciones sin fines de lucro y ayudar en la educación de profesionales de la salud paga, porque vas a tener más personas para contratar. Necesitamos mejores condiciones de estudio y trabajo para profesionales de la salud. Espero podamos tener una organización más robusta, coger más muchachos (en la Fundación). Aunque no estudien medicina, que sean mejores seres humanos y puertorriqueños. Que, si se caen, se levanten. Así fue mi vida. Tuve problemas, pero supe echar para adelante. La Fundación debe llevar ese mensaje a estudiantes, que, si no pueden entrar a Medicina, traten el próximo año. Me pasó, tuve que esperar un año por unos créditos (que terminó luego del período de admisión). Me puse a trabajar de Químico ese año, que solo cogieron a uno en Neurocirugía. Al otro año, cuando entré, cogieron dos. A veces Dios pone las cosas de una manera que uno no entiende de momento. Cuando pasan cosas malas no deben pelear, sino sacudirse y seguir”.

Agenda de la Fundación:

  • 11 de mayo: inicio del programa de verano, que este año termina el 8 de agosto y cuenta con 110 estudiantes.
  • 26 de junio: actividad para fomentar la salud cardiovascular en adultos mayores.
  • 27 de junio: evento en recordación de la vida y legado del doctor García Rinaldi.
  • 15 julio: actividad de prevención de salud cardiovascular para jóvenes.
  • 3 de diciembre: torneo de golf como actividad de recaudación de fondos

Fuente: Dra. Maura Tapia, directora ejecutiva de la Fundación García Rinaldi.

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