PONCE – A unas 500 millas de distancia, entre el sur de Puerto Rico y el norte de Venezuela, destaca una amenaza compartida: los efectos del terremoto que impactó el vecino país tuvieron eco en la isla.
Con el Mar Caribe entre sus costas, las secuelas de los terremotos gemelos de Venezuela cruzaron esa frontera invisible, registrándose en pequeños tsunamis y cambios en el nivel de varios acuíferos, acciones que despertaron el interés de la comunidad científica en la isla.
Doblete sísmico de Venezuela deja una posible señal en nuestros acuíferos de Puerto Rico”, advirtió el geólogo Jobel Villafañe Pagán, graduado del Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico y próximo a completar una maestría en hidrogeología.
El científico detalló que durante una revisión de las estaciones de monitoreo de las aguas subterráneas, a través de la Red Nacional de Monitoreo de Aguas Subterráneas que opera el Servicio Geológico de Estados Unidos junto al Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), se percató que varios pozos de monitoreo de Puerto Rico e Islas Vírgenes mostraron pequeñas fluctuaciones en sus niveles de agua poco tiempo después del evento sísmico.
Según explicó, fueron tres pozos impactados. Uno ubica en Mayagüez, dentro del campus del RUM (en valle aluvial, sobre roca volcánica sedimentaria), mientras los otros dos están localizados en Islas Vírgenes, uno en Saint Croix o Santa Cruz (acuífero calizo) y otro en Saint John (roca volcánica fracturada).
- El nivel del de Mayagüez, explicó, varió de 6.18 pies a 6.23 pies, lo que refleja mayor profundidad.
- El de St. Croix varió de 22.93 a 22.92 (una subida de .12 pulgadas).
- Mientras que la diferencia del de St. John fue de .48 pulgadas, entre antes y después del sismo.
Aunque el investigador hidrogeólogo resaltó que estas diferencias parecen no reflejar cambios grandes, destacó que cualquier eventualidad sobre este importante recurso natural amerita ser analizada y estudiada.
Un acuífero, explicó, es una formación geológica capaz de almacenar y transmitir agua subterránea a través de sus poros y fracturas.
Según la publicación TecnoAqua, los acuíferos proporcionan agua para el consumo humano, la agricultura y los ecosistemas acuáticos. La revista explica que su sobreexplotación, la contaminación y los cambios en los patrones de precipitación representan amenazas para su sostenibilidad y resaltan la importancia de su cuidado y gestión adecuada.
De acuerdo con el DRNA, el agua subterránea se agota en un área cuando se consume más agua de la que ingresa al acuífero (recarga). Esto causa que el manto freático disminuya, por lo que el agua subterránea se hace más difícil y cara de extraer.
El sismo ocurrido al sur de Puerto Rico en el 2020, comentó Villafañe Pagán, también generó cambios en la elevación de aguas subterráneas, principalmente en un acuífero de Guayanilla que reflejó un cambio de 51 pulgadas y media o unos cuatro pies y medio. Otros dos acuíferos también fueron impactados en esa ocasión: uno en Mayagüez (por casi 5 pulgadas) y otro en Manatí (por 10.44 pulgadas).
“Es importante porque no es que estos cambios sean significativos ni que el agua va a salir de la superficie, sino cómo pueden afectar la calidad del agua y las características del acuífero”, dijo al reiterar que por eso es vital protegerlos, especialmente por la capacidad de agua que pueden almacenar.
“El mayor impacto es la contaminación por el uso del terreno, que pone en riesgo al acuífero. Por eso es importante tener política pública y leyes pro ambiente para protegerlos”, agregó al insistir que el impacto del sismo, aunque ya ha ocurrido anteriormente, amerita mayor estudio.
Registran olas de tsunamis
Christa von Hillebrandt-Andrade, subdirectora de la Oficina del Caribe del Centro Internacional de Información de Tsunamis, advirtió que -tras los sismos de Venezuela- en Puerto Rico se registraron pequeños tsunamis o serie de olas poderosas y destructivas generadas por perturbaciones en el fondo del agua causados principalmente por terremotos submarinos, erupciones volcánicas o deslizamientos de tierra.
Según informó, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), confirmó pequeñas olas de tsunami en:
Isla de Mona (5 centímetros)
Yabucoa (4 centímetros) Vieques (2 centímetros), así como en isla de Martinica (2 centímetros).
“Por eso es importante, siempre, monitorear el nivel del mar”, señaló la exdirectora de la Red Sísmica de Puerto Rico, quien reiteró que estos eventos también pueden generar deslizamientos subterráneos.
Movimientos sísmicos en áreas cercanas a Puerto Rico, sostuvo, pueden producir desde peligros marítimos, marejadas, desplazamientos verticales del fondo marino o inundaciones. En la región del Caribe, advirtió, se han registrado más de 70 tsunamis en los últimos 500 años. Por la alta probabilidad del desarrollo de terremotos en esta área, dijo, el riesgo es mayor.
“Por eso, no es si van a ocurrir, es estar preparados”, reiteró.
De acuerdo con el doctor Víctor Huérfano, director de la Red Sísmica de Puerto Rico, en la isla ocurren unos diez temblores diariamente. Por la incertidumbre de cuándo van a ocurrir, su magnitud y posible impacto, sostuvo, es importante monitorear y conocer todos los eventos que ocurran a nivel mundial.
Como parte de ese monitoreo constante, dijo, desde el 28 de diciembre de 2019 se comenzó a identificar una fuerte secuencia de terremotos en el sur de Puerto Rico, desde una magnitud de 4.8 hasta el ocurrido el 7 de enero de 6.4.
“Sabíamos que estaba ocurriendo algo evidentemente”, reconoció.
El norte de Islas Vírgenes también refleja enjambres sísmicos varias veces al año.
“De momento ocurren docenas de temblores en un lapso corto de tiempo, pero ninguno de mucha magnitud”, sostuvo.
Dentro del monitoreo, explicó, también llama la atención el silencio sísmico o cuando no se registra actividad sísmica durante dos o tres días ya que no es normal.
Como parte de esa vigilancia, indicó, se está analizando la posible relación del sismo de Venezuela con otro ocurrido el 26 de junio en República Dominicana, de magnitud 5.
No obstante, Huérfano advirtió que es probable sea parte de la actividad sísmica usualmente registrada en esa zona.

Geólogo Jobel Villafañe Pagán









































