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Templos del sur: Inmersos en un turismo silente

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Por Marga Parés Arroyo
redaccion@esnoticiapr.com

 

JUANA DÍAZ – Es un viernes cualquiera, pero en el Barrio Jacaguas, del Sector Olla Honda, en Juana Díaz, el tiempo parece detenerse. Una calle rural se vuelve estrecha y empinada hasta llegar a un espacio verde y cuidado, con flores, árboles y grama recién podada. En el medio, una capilla invita a su interior. Rodeada de vistas panorámicas, en la pequeña iglesia destaca un altar de madera labrada rodeando una imagen de la Virgen.

Coloridos vitrales cuelan luz y aire fresco. Sobre la iglesia sobresale una campana, discreto anuncio de la joya que resguarda. Es el Santuario de Schoenstatt, en Juana Díaz.
“Aquí hay una tranquilidad perfecta. El que viene aquí se desconecta de todo”, aseguró Carmen Merced Rodríguez, de Salinas.

La mujer de 79 años había acudido a una cita médica en Ponce. De regreso a su hogar, le pidió al matrimonio que la acompañaba que la llevaran a este famoso lugar de devoción construido en 1988, dedicado a la “Madre Tres Veces Admirable”.

“Soy católica fervorosa y la Virgen me ha dado muchas bendiciones. Tuve una lesión de cáncer y me traían aquí a orar. Hace 33 años, un 11 de febrero, declararon mi curación. Todo el tiempo (la Virgen) me ha dado paz. Vine a darle gracias. Me siento bien”, comentó.

El matrimonio que la acompañaba, Rosa Carrión Meléndez y Roberto Alvarado, también visitan frecuentemente este espacio devocional, réplica de una capilla de Alemania, con otros dos santuarios similares en Cabo Rojo y Hatillo.

“Hemos ido a los tres santuarios (de Shoenstatt) y a otros, como el Monte (del) Calvario (Camuy), la Virgen del Pozo (Sabana Grande), Montaña Santa (San Lorenzo) y La Monserrate (Hormigueros), entre otros”, contó Alvarado, de 65 años.

“Es una paz espiritual estar al aire libre, salir del bullicio. Uno se relaja. Puerto Rico es un país con tanta paz y harmonía espiritual, pero a muchos esto no les atrae. Hace falta que busquen más de Dios, que más personas visiten estos lugares”, agregó.

Durante la mañana que Es Noticia visitó esta reconocida capilla católica se divisaron seis visitantes y tres empleados.

Roselyn Pacheco, asistente administrativa del Santuario de Schoenstatt, en Juana Díaz, informó que este lugar de peregrinaje atrae visitantes de Puerto Rico y el exterior, como España, Estados Unidos y Alemania. El grueso, comentó, los visitan los sábados.

“(También) somos uno de los sitios turísticos de Juana Díaz y solo cerramos los lunes. La gente dice que aquí sienten mucha paz”, indicó al resaltar que en este recinto religioso se celebran misas los sábados a las 9:00 a.m. y los jueves a las 5:00 p.m.

Durante la pandemia, contó, la cantidad de visitantes mermó, pero desde que esta emergencia mundial terminó llegan muchos más. Incluso, informó que se le asignó un rector al lugar, el sacerdote Antonio Portalatín.

Tiempo de la Cuaresma

Ese mismo día, en la Catedral Nuestra Señora de la Guadalupe, en Ponce, celebraron la misa del mediodía, como todos los viernes.

Frente a la imponente iglesia fundada originalmente en 1839, con una fachada diseñada posteriormente por el arquitecto Francisco Porrata-Doria, el padre Orlando Lugo, vicario episcopal de la Diócesis de Ponce, relató cómo en la Cuaresma aumenta el fervor religioso y la visita a las iglesias, católicas y de otras denominaciones.

“Las referencias bíblicas nos dicen que 40 días y noches estuvo Jesús en el desierto, perfeccionando la comunicación con el Padre”, indicó sobre la Cuaresma.

“(Hoy día) este tiempo de oración nos ayuda en todo, (a rezar) por la salud mental, tener barrios más seguros, con menos violencia. También necesitamos tiempo para nosotros y las iglesias son escenario perfecto para encontrarnos con Dios y uno mismo”, sostuvo.

ACI Prensa define la Cuaresma como un tiempo de devoción de 40 días -del Miércoles de Ceniza al Jueves Santo- seguido del Triduo Pascual (pasión, muerte y resurrección de Jesucristo).

“Es tiempo de oración; de ayuno, sobre todo de no expresar palabras hirientes, y de hacer obras, entregándonos a nosotros mismos en caridad y buenas obras”, resaltó.

Visitando altares

El sur de Puerto Rico inspira al turismo religioso, pues abundan templos ricos en historia, cultura e identidad, puntualizó.

Entre las iglesias del sur, mencionó la Parroquia San Blas de Illescas, en Coamo. Este fue el tercer templo católico en establecerse en Puerto Rico, siendo los primeros dos en San Juan y San Germán. El de Coamo, dijo, fue el primero en convertirse en parroquia. La Parroquia Nuestra Señora del Carmen (Ponce) y el Santuario de Shoenstatt (Juana Díaz) también fueron mencionados por el religioso. Además, señaló a las iglesias de Guayanilla y Guánica, ambas afectadas por los terremotos del 2020, como símbolos de resistencia y fe pues sus feligreses siguen reuniéndose cerca del templo.

“Muchas tienen arquitecturas coloniales, neogóticas, con arcos y vitrales preciosos”, manifestó.

Y aunque reconoció que los movimientos sísmicos afectaron algunas estructuras, destacó que varias ya están completando sus restauraciones, como la Catedral ponceña.

“El asunto de los desembolsos y la burocracia de FEMA (Agencia federal para el Manejo de Emergencias) han sido largos, lentos”, dijo.

Resaltó que esa fue una de las preocupaciones que un grupo de religiosos del país le llevó al Papa León XIV, aunque también le informaron que la fe ha quedado intacta y fortalecida.

“También vemos muchos puertorriqueños que viven en Estados Unidos que extrañan las misas de aguinaldo, la Semana Santa, las Mañanitas, que vienen a visitar nuestras iglesias”, dijo.

“Por eso apostamos al turismo religioso y los invitamos a que vengan a los templos católicos y no católicos. Nos tenemos que renovar y la Cuaresma es el tiempo perfecto”, agregó.

Ese mismo viernes, Gina Tejada, de Ecuador, estaba de visita en la isla, con su esposo ponceño. “Vinimos al Carnaval, pero también a visitar Iglesias. Es la sexta vez que venimos y siempre visitamos iglesias, que son bellas”, sostuvo.

“Necesitamos paz espiritual. Si buscamos más de Dios, Él se encarga de todo. Venir a estos lugares (religiosos) nos lleva a ese camino. Hay que visitarlos”, advirtió, por su parte, Alvarado.