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Calor extremo junto a la sequía castigan al sur

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SANTA ISABEL – En los últimos años, el sur ha tenido que recuperarse de huracanes, terremotos y pandemia. Ahora enfrenta un nuevo peligro: la escasez de agua, recurso natural vital para el consumo humano; higiene personal; la agricultura y ganadería; la industria y la generación de energía, entre otros usos indispensables.

El panorama preocupa pues las características de la sequía actual la convierten en un evento histórico, tanto por su intensidad como por las altas temperaturas que la acompañan. Ya los niveles de algunos embalses han disminuido considerablemente y son monitoreados diariamente, ante el riesgo de que el déficit de lluvia continúe agravándose.

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“El 78.94% de Puerto Rico está cerca de condiciones anormalmente secas”, informó el hidrólogo Jobel Yometh Villafañe.

En términos de categorías por área, explicó que, según los datos más recientes, el 21.06% del país no tiene sequía, el 11.17% atraviesa condiciones anormalmente secas, el 32.14% está en sequía moderada, el 26.14% tiene sequía severa y el 9.49% enfrenta sequía extrema.

El pasado 31 de julio la gobernadora Jenniffer González declaró estado de emergencia ante condiciones de sequía moderada y severa sobre Puerto Rico.

El Monitor de Sequía de Estados Unidos, publicado el jueves 6 de agosto, destacó que gran parte del sur de Puerto Rico se encuentra bajo sequía extrema (D-3), siendo los municipios más afectados los que corren desde Cabo Rojo hasta Salinas. Además, se extendió la sequía severa (D-2) al centro-sur y centro-noreste del país.

En toda esta área afectada, explicó el hidrólogo, hay una sequía hidrológica y agrícola, además de social ya que afecta la alimentación y el agua potable.

“Estas condiciones de sequía se ven en los niveles de los ríos, algunos con caudales por debajo de lo normal o extremadamente por debajo de lo normal. Esto tiene un efecto en las aguas subterráneas y los ríos”, dijo.

Pozos, aguas subterráneas y embalses de Salinas, Juana Díaz y Santa Isabel enfrentan niveles críticos de agua, sostuvo.

De los embalses principales, advirtió que, a nivel del área sur, preocupa particularmente el Lucchetti, en Yauco, pues sus abastos están en descenso y actualmente se encuentra en el nivel de Seguridad, aunque muy cerca del próximo nivel, el de Observación.

“Hay que vigilarlo”, indicó.

Recordó que es un peligro y gran riesgo el que haya una amenaza sobre el recurso agua, del cual depende la agricultura, la población y la industria.

“Tiene un efecto significativo”, reiteró.

La situación amerita prudencia en el uso del agua potable, tanto para higiene personal como para la limpieza general.

El experto urgió, además, al almacenaje de agua de lluvia. Resaltó que también urge mejorar la infraestructura de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados ya que, según recordó, más del 60% del agua potable se va al salidero, se pierde.

“Hay distintas maneras para mitigar (la sequía), como dragados de embalses, pero de qué vale si la distribución del agua se está perdiendo”, denunció.

Advirtió que las condiciones secas también facilitan un incremento de incendios forestales, aunque recalcó que muchos son provocados, por ejemplo, para limpiar un terreno, pero terminan siendo incontrolables luego y generando mucho daño.

Por su parte, el secretario de Agricultura, el agrónomo Irving Rodríguez Torres, reconoció la preocupación que genera la sequía que atraviesa la isla, así como el pronóstico de déficit de lluvia durante los próximos meses.

El funcionario admitió que hay un reclamo de agricultores y ganaderos que buscan alternativas para mitigar el efecto que les está generando la sequía.

Entre sus principales reclamos figura el acceso a incentivos federales que les permitan invertir en sistemas de riego, perforación de pozos, almacenamiento de agua y otras medidas que aumenten su capacidad para enfrentar periodos prolongados de sequía.

Rodríguez Torres informó que hay ayudas federales, pero atadas a ciertos protocolos. Advirtió que partes de Puerto Rico ya enfrentan seguía severa, lo que se clasifica como Nivel D-2 dentro del Monitor de Sequía de Estados Unidos (USDM).

Al momento de la entrevista, el funcionario había anticipado que, cuando se alcanzara el Nivel D-3, sequía extrema, el Departamento de Agricultura federal emitiría un estado de crisis, lo que según informó facilita ciertas ayudas económicas para ayudar en la situación.

“Las pueden ir solicitando”, comentó hace varios días el funcionario, quien se reunió en días recientes con representantes de la industria ganadera y agrícola en San Germán para escuchar sus preocupaciones y peticiones de ayuda, así como orientarlos para solicitar asistencia federal disponible en estos casos.

Agregó que, a nivel local, su agencia también está validando su presupuesto para auscultar la posibilidad de emitir vales de alimentos para animales de ganado.

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