Página Principal PORTADA ‘El Pesebre’ se prepara para ser refugio

‘El Pesebre’ se prepara para ser refugio

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PONCE – La Escuela Elemental Román Baldorioty de Castro, ubicada en la comunidad de La Cantera, cerró oficialmente en el 2015, como parte del plan de consolidación y reorganización del Departamento de Educación que se basaba principalmente en dos factores: la baja de matrícula y la urgencia de recortar costos por la crisis fiscal.

Once años después, el bullicio de sus estudiantes ya no se escucha, sino de una comunidad que lucha por levantar el plantel como una alternativa de refugio que les brinde techo, comida y auxilio en situaciones de emergencia para las sobre 3,000 familias que viven en el área, además de otros que puedan necesitar ayuda de comunidades y pueblos aledaños.

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Ya la prueba de fuego pasó. El día que tembló la tierra en el área sur, el 7 de enero del 2020, más de 200 personas llegaron hasta el plantel para refugiarse. Y empezó la faena que habían ido preparando desde el año antes.

Desde entonces, Ruth Pagán y Carlos Matos, pastores de la Casa de Restauración y Avivamiento, de Ponce, continúan aclimatando la estructura de dos pisos que cuenta con 19 salones y bautizaron El Pesebre Inc. para ser refugio en momentos de crisis.

Según cuenta el matrimonio, fue en el 2019 cuando le hicieron una propuesta al gobierno. Al poco tiempo, les permitieron acceso y la fueron limpiando y arreglando, mientras el gobierno decidía si se las cedían.

Al presente tienen un acuerdo por diez años, que empezó en el 2022, mediante el cual le alquilan la escuela al municipio por la cantidad de $1 al mes.

“Estamos subarrendados al municipio de Ponce. Ahí arrancó nuestro proyecto”, comentó Matos.

Aunque no cuentan aún con la certificación oficial de refugio, han ido preparando el área para ello.

Un salón con equipos de rescate, áreas para ofrecer talleres, un salón para canalizar servicios médicos de emergencia y salones habilitados con camas forman parte de la preparación, que incluye también un sistema de paneles solares donados por Empowered by Light que pronto reforzarán aún más con la ayuda de esta organización sin fines de lucro.

Actualmente, el lugar abre al público dos días a la semana. Los miércoles reciben personas con referidos del municipio y diversas agencias de gobierno para ayudarlos con alimentos. Y es que los viernes la pareja abre su comedor, donde ofrecen almuerzo.

Además, prepararon un salón tipo supermercado donde reparten comida no perecedera de forma gratuita, todo recibido de donaciones, como Mark Ministry, entre otros. Los viernes, también, abren un área donde cualquiera en necesidad puede buscar ropa, zapatos y algunos artículos de necesidad, todo gratuito.

“No recibimos ayuda de nadie, ni del gobierno, ni del Senado, nada. Todo es por donativos y voluntarios”, indicó Pagán, quien comentó que su sueño es poder adquirir la titularidad del lugar para continuar la obra.

Luego de los temblores del 2020, el matrimonio y los voluntarios que los ayudan en esta obra continúan aclimatando el espacio con más camas, artículos y otras necesidades para atenderlos durante una emergencia.

“Queremos que todo Puerto Rico tenga un lugar así. Que en cada municipio las escuelas abandonadas se usen para poder ayudar a otras personas (especialmente en emergencias)”, dijo Pagán.

Por su parte, Matos comentó que la pareja está dispuesta a compartir los conocimientos que han adquirido en la rehabilitación del plantel, así como que puedan funcionar de forma sustentable, mediante donativos y voluntariado.

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