Sentirse más cansado, quedarse sin aire realizando actividades cotidianas o comenzar a experimentar palpitaciones pueden parecer cambios menores.
Sin embargo, cuando representan algo nuevo en la rutina de una persona, pueden ser señales de que el corazón necesita atención.
“Cuando hablamos de corazón débil nos referimos a un corazón que ya no contrae igual”, explicó el Dr. Sergio Alegre, electrofisiólogo.
Entre las causas que pueden llevar a esta condición se encuentran la enfermedad coronariana, la hipertensión no controlada, problemas en las válvulas y ciertas arritmias.
El cuerpo, además, puede comenzar a advertir que algo ha cambiado. “Lo más común es falta de aire. Nos empezamos a cansar haciendo cosas que antes hacíamos siempre”, señaló.
Cortar la grama, trabajar en el patio o atender el jardín pueden comenzar a requerir un esfuerzo que antes no representaban. Incluso los cambios al dormir pueden ser importantes.
“De momento, me dicen en la oficina: ‘Estoy usando dos, tres, cuatro almohadas’, y empezamos a dormir sentados”, relató el especialista, quien describió estas manifestaciones como señales de que el corazón podría no estar compensando adecuadamente.
Las palpitaciones son otra señal que no debe pasarse por alto. Aunque pueden variar entre pacientes, éste explicó que algunas arritmias aparecen inesperadamente y pueden acompañarse de mareos o sensación de desmayo. “Así son las arritmias, lamentablemente, de la nada”, expresó.
En pacientes con una función cardíaca reducida, ciertas arritmias pueden representar un riesgo mayor. Es ahí donde, dependiendo de la evaluación médica, puede entrar el desfibrilador implantable. “Estamos monitoreando el corazón 24/7”, sostuvo Alegre.
Si el dispositivo identifica una arritmia potencialmente peligrosa puede administrar una terapia para detenerla. “En otras palabras, salvamos la vida”, dijo.
Los avances tecnológicos buscan ampliar las alternativas para estos pacientes.
Recientemente, el Centro Médico Episcopal San Lucas realizó la primera implantación en Puerto Rico del electrodo de desfibrilación Omnia Secure. “Es un cable de desfibrilar, pero es el cable más pequeño ahora mismo en el mercado”, explicó el electrofisiólogo.
Según detalló, su diseño permite colocarlo cerca del sistema eléctrico del corazón y ofrecer funciones adicionales en pacientes seleccionados.
Destacó, sin embargo, que la tecnología debe ir acompañada de prevención y atención a las señales del cuerpo. Su mensaje es claro: “No minimicemos algo que no es normal. Si antes lo podíamos hacer y ahora no, eso es bandera amarilla”.
Para información sobre el Centro Médico Episcopal San Lucas y los servicios que ofrece, accede a sanlucaspr.org, llama al 787-844-2080 o síguelos en sus páginas de Facebook, Instagram y YouTube.
Por Centro Médico Episcopal San Lucas













































