El verdadero impacto económico ante la crisis energética podría comenzar a sentirse con fuerza a partir de junio, según un análisis de un equipo de economista de Estudios Técnicos Inc.
La revisión analizó la crisis energética global derivada del desplome acelerado de las reservas mundiales de petróleo, impulsado por las tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Ormuz y la guerra con Irán, resalta Estudios Técnicos en la edición más reciente de Al Punto.
El análisis de Estudios Técnicos enumera varios puntos sobresaliente de ese impacto:
1. Desplome histórico de las reservas globales de petróleo: han caído cerca de 200 millones de barriles en un solo mes.
2. El bloqueo parcial del estrecho ha reducido significativamente la oferta mundial de petróleo. Expertos advierten que el barril podría superar los $200 dólares si la situación continúa.
3. El impacto económico aún no se refleja plenamente: los shocks petroleros suelen afectar el crecimiento económico con retraso, aumentando el riesgo de recesión global, aunque todavía Estados Unidos no ha sentido el impacto total de la crisis.
4. Presión sobre los consumidores y empresas: el aumento en los precios del combustible está reduciendo el poder adquisitivo, afectando sectores como aerolíneas y transporte. Y los salarios reales podrían seguir cayendo si los precios energéticos continúan aumentando.
5. Si el estrecho de Ormuz continúa bloqueado, y hogares y empresas empiezan a asumir que el shock energético será duradero, el comportamiento económico podría cambiar rápidamente hacia la cautela.
El análisis concluye que la economía mundial enfrenta un escenario de alta vulnerabilidad debido al rápido agotamiento de las reservas petroleras y la incertidumbre geopolítica.
Aunque todavía existen factores que amortiguan el impacto, como las reservas acumuladas, el gasto fiscal, y el auge de la inteligencia artificial, el riesgo de inflación persistente y recesión global aumentan si la crisis energética se prolonga.
Las implicaciones para Puerto Rico son relevantes, pues el mensaje central es que “lo peor podría no haber llegado todavía”.









































