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Personas de la tercera edad de Salinas gozan en campamento de verano

Por Sara R. Marrero Cabán

redaccion@esnoticiapr.com

 

SALINAS – La reclusión por la pandemia del COVID-19 tuvo un peso mayúsculo en la psiquis de la población de adultos mayores.

La soledad, que suele acompañar los años crepúsculos, se solidificó con el aislamiento impuesto por el Gobierno para evitar la propagación del mortal virus.

Es por esto que -con el paso del tiempo y el libre acceso de la vacuna contra el coronavirus- el Centro de Envejecientes Municipal Los Poleos, en Salinas, buscó subsanar esas heridas emocionales. Por ende, realizan el primer campamento de verano para la tercera edad.

El campamento comenzó el lunes, 2 y finalizará el viernes, 6 de agosto.

“Ya que están todos vacunados aquí (queríamos) sacarlos de su hogar, porque los tengo deteriorados. Ellos mismos me (preguntaban) que cuándo comienza el centro, porque están solitos en sus hogares. Esto es algo que los llena de vida”, expresó la directora del Centro, Maynette Irizarry.

El campamento incluye talleres educativos, manualidades y actividades físicas, como Zumba. Los participantes son personas mayores de 60 años.

Foto: Tony Zayas

Los temas de las charlas aluden a los retos que enfrenta la comunidad. Es por esto que se ofrecieron talleres de seguridad bancaria, de rastreo de contagios de COVID-19 y de manejo de emergencias en temporada de huracanes, entre otros temas.

Además de los seminarios educativos, los participantes disfrutan de actividades, como pintar y juegar bingo.

“Es mi primera vez (acudiendo al campamento) y encuentro que todos los temas que están desarrollando es un bien común para nosotros ya en la tercera edad. La materia la dominan y su objetivo es ayudarnos a nosotros de la tercera edad y lo están haciendo”, aseguró Carmen Ivette González, participante de 61 años.

El requisito prioritario para asistir era estar inoculado contra el COVID-19, requerimiento que se acogió positivamente por 20 personas de la matrícula de 22.

Las dos personas que no asistieron al campamento incluyen a una persona que aún no se ha inmunizado y una que “no se siente bien confiada” de reunirse a pesar de los protocolos de salubridad implementados.

“El fin es que ellos se sientan bien, que ellos tengan una mejor calidad de vida- ya que están en sus casas medios tristones-, que vuelvan y se reanimen, que les enseñemos las cosas que están pasando, porque también los talleres van dedicados a lo que está pasando ahora mismo”, señaló Irizarry, quien mencionó que el centro provee fiambreras a la mayoría de los envejecientes del municipio.

 

Baja la matrícula

Cuando las puertas se cerraron por la cuarentena, los participantes sumaban 42 personas. Ese número bajó a la mitad.

En el transcurso del tiempo, fallecieron 11 participantes. Otros se mudaron con sus familiares a los Estados Unidos o a pueblos distintos, mientras que algunos están internados en centros de cuido permanentes.

“Entendemos que estas situaciones no están en nuestras manos”, lamentó Irizarry.

 

Planes para el futuro

Irizarry prevé que este campamento no será el último. Máxime, por la acogida que generó entre los participantes.

“Empezamos esta semanita a ver cómo se nos da, a ver cómo ellos estaban, a ver cómo ellos reaccionaban y -hasta ahora- va bien”, indicó.

Los empleados del Centro planifican reanudar el campamento para finales de mes.

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