El mundo del baloncesto está de luto tras el fallecimiento del exjugador puertorriqueño José “Piculín” Ortiz, quien murió a los 62 años luego de una prolongada lucha contra el cáncer colorrectal.
Ortiz, considerado una de las figuras más emblemáticas del deporte en Puerto Rico, atravesó en los últimos años múltiples complicaciones de salud derivadas de su enfermedad, lo que lo mantuvo alejado de la vida pública en distintas etapas.
Reconocido como un referente del baloncesto caribeño, dejó una huella imborrable tanto a nivel local como internacional. Durante su carrera, militó en la NBA con el equipo de los Utah Jazz, además de destacarse en Europa con clubes de alto nivel como el Real Madrid Baloncesto y el FC Barcelona Baloncesto.
Su trayectoria deportiva comenzó a marcar historia en 1987, cuando se convirtió en uno de los primeros puertorriqueños en ser seleccionado en el draft de la NBA, siendo escogido en la posición número 15. En el Baloncesto Superior Nacional de Puerto Rico, también dejó su marca al conquistar ocho campeonatos.
A nivel internacional, debutó con la selección de Puerto Rico en 1983 durante los Juegos Panamericanos de Caracas. Desde entonces, representó a la isla en múltiples torneos, incluyendo los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, donde Puerto Rico logró una histórica victoria frente a Estados Unidos.
En el baloncesto europeo, Ortiz brilló en la Liga ACB con equipos como el CAI Zaragoza, y posteriormente defendió los colores de clubes como Real Madrid, Barcelona, Festina Andorra y Unicaja Málaga. Con el conjunto blaugrana conquistó la Copa del Rey y fue subcampeón de la Copa de Europa.
Más allá de sus logros en cancha, su legado trascendió generaciones. Fue exaltado al Pabellón de la Fama del Deporte Puertorriqueño en 2018 y al Salón de la Fama de la FIBA en 2019, consolidándose como una de las máximas leyendas del deporte boricua.







































